El inicio del fin de la televisión autonómica.

Asistimos impávidos al cierre de una cadena de televisión autonómica y pública, tras 24 años de emisión, lo que nos sitúa en el inicio de los años 90, momento en el que la oferta televisiva se amplía para hacer llegar a cada región una programación cercana a su entorno y su cultura.

En este año 2013, vuelve el apagón, aunque esta vez no es el analógico con el objetivo de mejorar la oferta y la calidad dirigida hacia una emisión digital. Es el apagón de la primera cadena regional, Canal 9.

Canal 9 echa el cierre después de haber acumulado una deuda gigantesca que, según se ha hecho público en los medios de comunicación, ha superado los 1.200 millones de euros y ha terminado ahogando la gestión y tras una  agonía en la que los trabajadores se veían afectados por un expediente de regulación de empleo. El ERE ha sido anulado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana esta misma semana y ésta parece que ha sido la gota decisiva para “apagar la señal”.

No entraremos a juzgar u opinar si la gestión fue la adecuada o no, si es permisible acumular una deuda de tal dimensión, si la plantilla está bien o mal dimensionada. Es un terreno casi más político que analítico.

Lo que sí cabe poner de relieve es la importancia y consecuencias del hecho en sí, que nos hace pensar si éste es el principio del fin de la euforia con la que a principios de los 90 veíamos multiplicar la oferta televisiva, crecer el consumo televisivo (actualmente en 242 minutos de media por persona y día) y comenzar a hablar de la fragmentación de la audiencia.

Las televisiones autonómicas competían al nivel de las nacionales por la audiencia. En 2002, su cuota de pantalla era del 18.2% según datos de Kantar Media, comparable con cadenas como Antena 3 o Tele5 que rondaban el 20% de share (Ámbito PyB. Target Total Individuos mayores 4 años). 10 años después, la audiencia de los canales autonómicos no alcanza el 10%. En este promedio, unos canales salen mejor parados, como la catalana TV3 con un 14,3%, y otros como Telemadrid con un 5,3% o el canal de Castilla La Mancha con un 5,1% que se sitúan en el lado opuesto.

La crisis económica ha sacudido fuertemente al mercado publicitario, y en concreto a la inversión publicitaria que se ha dirigido a las televisiones autonómicas a medida que también perdían el atractivo de la audiencia.

inversion tv autonómicas

Y esto las hace vivir en un entorno muy complejo.

La fragmentación de la audiencia ya no viene regida por la mayor o menor disponibilidad de canales a los que podemos acceder, viene de la mano de la convivencia y convergencia de medios, del consumo de contenidos por el contenido en sí, no de la pantalla que emite.

Por ello, ante los rumores y amenazas de quién caerá tras la televisión pública valenciana, apliquemos el refrán “REINVENTARSE O MORIR”.

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