Cuando la innovación es contrarrevolucionaria

El nombre elegido por la consultora de investigación e innovación digital nPeople es toda una declaración de intenciones: la obsesión por la incorporación de los nPeople, de los nativos digitales, a la toma de decisiones de la economía adulta.

Revolución, no para la industria digital, sino en el mundo empresarial en general: una generación que ha asimilado el medio digital como una realidad desde su primer recuerdo de vida y que, por tanto, lo aplicará, con la misma normalidad, en cualquier interacción con el ecosistema que le rodea.

Esta gran revolución tiende a  opacar otra que pasa más desapercibida, pero que económicamente, a día de hoy, puede ser, incluso, más rentable. Son aquellos que se sitúan en el otro extremo: aquellos a los que la revolución digital les cogió en plena madurez (incluso) declive de la curva de aprendizaje en la vida de una persona.

A estos, que, para simplificarlos, podríamos personificarlos en la figura de nuestros padres, es decir, entre los 65-70 años, que son incapaces de normalizar las bondades del medio digital, no por incapacidad intelectual, sino por el gran salto (que no evolución)  tecnológico que el medio digital provocó respecto todo lo anterior.

Sin embargo, los beneficios del medio digital:  la simplificación de las gestiones, el acceso a la información y sobre todo la racionalización del consumo, empuja a la propia adaptación al medio de este target de población. Una adaptación que, como en el mundo animal no es fácil, pero que la propia necesidad y curiosidad hacia ese nuevo ecosistema hace que salga triunfador! A su manera claro…

Y de ese triunfo emergen oportunidades comerciales para aquellos que sepan conectar con las expectativas y barreras a los que se enfrenta este grupo de población: en ocasiones lo revolucionario no es innovador.

Todos los años, en Navidad y por tradición familiar, los padres de un nPeople realizaban una visita a Sonseca, pueblo de Toledo famoso por la elaboración de turrones y mazapanes.

Este año estos padres fueron solos. Y tras 35 años comprando en el mismo establecimiento, este año (se) revolucionaron y realizaron la compra en un nuevo sitio encontrado en internet que atiende al nombre de García de Blas

Lo verdaderamente innovador de esta empresa es que su apuesta por internet es totalmente contrarrevolucionaria: web de finales de los 90, apuesta pacata, sobreformalidad en los contenidos, fotografías tipo filtro “1977” de Instagram y navegación hiperplana. En resumen, una grata experiencia de consumo de contenidos digitales adecuada a las expectativas, que se tradujo en positividad al producto y a la empresa (por otro lado, gran fábrica de mazapanes) cuya conversión de origen ROPO (Research online purchase offline) se tradujo en una venta física.

Innovación al servicio del target: viva la contrarrevolución!

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